y ya no estaba la botella de vino
la vela encendida
ni su rostro cansado
abrí los ojos
y ya no estaban mis calles
mis recuerdos
ni mi olor
había otro cielo
otros rostros
y otras palabras
sabías que escribiría sobre ti
y sin embargo
sonreíste toda la noche
la mesura
querida
la mesura es un don

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